martes, 2 de febrero de 2010

166. entre el cielo y el infierno (purgatorio)

Anclado en medio del mar.
A mitad de camino entre mi cabeza y mis pies.
En medio de una pelea entre mis pasiones y algunas de mis razones.
Me siento como Dante en su famoso viaje, habiendo realizado muy rápido, a buena velocidad, el viaje por el interior del Infierno, y cuando ya ponía la mira en el Cielo… Acá estoy. Dando vueltas infinitas en el purgatorio y definiendo situaciones por penal.

Según el almanaque al que ayer le quité una hoja, hace poco más de 15 días tendría que haber emprendido una marcha que me renovaría, que me llenaría de nuevas oportunidades, que limpiaría el camino ya recorrido y por recorrer, que me regalaría un poco de aire fresco, de esos que hacen flamear los vestidos del alma.
El alerta naranja y sin vitaminas me atrapó en Buenos Aires, me dejó encerrado en el depto al que todavía no dejé, y rodeado del paisaje que conozco de memoria.
Hace tres días que de fondo se escuchan tangos instrumentales para que pueda ponerles letra propia. Cantarle así a la percanta que no está, apoyarme sobre un farolito apagado, sentir los pasos por los adoquines de la experiencia ajena, y llorar solo en la pieza por no saber quién más soy.

Anoche me encontré con un New Age que alguien se había olvidado en casa. Fue quien estuvo toda la noche haciéndome compañía en el balcón, amontonando pensamientos inconclusos, sintiendo al aire extraño del séptimo piso, viendo el cielo en un desfile de estrellas, nubes, un poco de lluvia, y aviones de narices hacia arriba.

¿Qué estoy haciendo todavía acá? Me preguntaba cada vez que el vaso quedaba vacío.
¿Por qué todavía no emprendí la marcha? Reflexionaba mientras un pedazo de hielo jugaba en mi boca.
¿Cuál es la clave de todo esto? Intentaba saber ante una ciudad que no dormía al igual que yo.

El inmenso, intenso y exagerado calor de los últimos días me ha permitido mantener casi intacto los bolsos. Al igual que yo están listos a la espera de la partida. Porque el dolor de la despedida ya pasó, y se sabe que algunas segundas partes no son buenas.


El otro día, a la salida de una zambullida en la pileta de Sergio, con su sabiduría femenina, Lorena me preguntó reflexionando en voz alta:
—Si en este tiempo que te estás quedando acá, llegás a conocer a una mujer que atrape realmente a tu corazón, ¿qué hacés?
Hubo un silencio de esos que se escuchan, y después de unos pocos segundos interminables contesté con firmeza.
—No me quedo, porque seguramente esa mujer me debe estar esperando allá donde voy.


Acá desde el balcón, el día se iba vistiendo de claridad, y al mismo tiempo, yo comencé a sentir que alcanzaba a ver más cercano el cielo mientras iba avanzando y dejando atrás el purgatorio.

11 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Yo me quedé pensando si realmente te vas a ir...

Liz dijo...

mm si es mejor para ti! vete yaaa!

Lochis dijo...

Tu Beatriz te debe estar esperando.

Besos desde el septimo círculo del infierno

Ana dijo...

Al final no te irás... Tanto marear la perdiz no es buena señal jeje
Un beso :)

Valdi dijo...

Haga lo que tenga que hace

kisses

Cris dijo...

Al final uno debe hacer lo qeu el corazón le indique..para la razón hay tiempo de sobra.

Unmasked (sin caretas) dijo...

Esta bien, no tenes que salir corriendo, solo sabes que te tenes que ir y no sabes bien porque pero la intuicion sirve si la seguis, sino para que la tenes?

nadie te corre...

Lo peor que puede pasar que te vuelvas a mudar, (te aseguro, no pasa nada) uno simplemente vuelve si se equivoca al punto inicial, y lo unico que se pierde apenas, es el tiempo, pero que va, todo agrega en experiencia.

ME creo profesora y estoy dando catedra, flaco, bancatelaaaa

jajaja

besos

Petra

Ángelos dijo...

Pucha digo... no estar ahí para llevarle un buen DOC y compartimos filosofía desde el balcón...

Luego de los 30 se que podrás contestarme esto: ¿mejor "buenos aires conocidos" o "desconocidos aires limpios por conocer"?

El tereré no se enfría... punto para mi.

Un abrazo de Tano Infernal.

Vilma dijo...

Me llamo Vilma y te invito a leer mi historia.

Gastón dijo...

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: Yo me quedé pensando lo mismo...
Y sí, me voy a ir!

Liz: En eso estoy...
No me empujen!!!
Jajajaja

Lochis: Siempre hay una Beatrice que le pone motor a nuestras alas, a nuestros pies, a nuestros emprendimientos locos...
El mundo gira por la energía que produce el amor que hay en los habitantes que viven ahí.

Ana: Lo siento mucho por la perdiz... pero mis pies ya se están moviendo.

Gastón dijo...

Valdi: Bue... Es más o menos lo que siempre hice, jejeje

Cris: En mi vida, siempre el corazón fue el jefe, y la razón la que se quedaba dando las explicaciones pertinentes.

Petra: Precisamente hace un rato escribí sobre ciertas lecciones...
Y una profe como vos...
Bue, no faltaría a clase...

Ángelos: Si uno no se mueve y recorre, cómo saber si es mejor lo coocido o lo desconocido por conocer.
Dame un tiempito y te prometo responderte con la exactitud de mis pasos inexactos.
Abrazo

Vilma: Te agradezco la invitación...
Veré de llevarla a cabo.