viernes, 24 de junio de 2011

237. la trama y el desenlace

Días de ocupaciones varias cumpliendo con obligaciones laborales, sociales, naturales, y demás. Y a veces, la manera que tiene de descansar en silencio alguien que escribe, es dejando el teclado en paz.
De todas maneras, el finde largo y patriótico que pasó, estuve en cama, acompañado de la almohada y algo de música. Pero no por placer (aunque un poco lo disfruté) sino por cierto malestar repentino que me visitó y se vino a quedar conmigo.

¬–Era obvio que ibas a caer en cualquier momento –me dijo Sebas haciéndose el misterioso pero con aire profesional.
–Y… Se supone que en el lapso de final del otoño y comienzo del invierno es normal que las personas se engripen– le devolví la pelota sin ganas de cuidados intensivos.
–Por supuesto –continuó él, mi queridísimo amigo, el loco por las teorías descabelladas– salvo que tu malestar no lo ocasionó el frío de la estación, sino un dolor interno provocado por una noticia más helada y filosa.
Muchas veces Sebas habla como si uno pudiese saber la teoría que está desarrollando en su mente, por lo que más directo y breve es preguntarle como lo hice yo:
–¿De qué carajo hablás?
El que respondió fue Cris viniendo de la cocina y trayendo unas tazas de capuchino a pedido mío y aprovechando que yo estaba en cama.
–Gastón, estás así por lo de Laura.
–¿Qué pasó con Laura? ¿Qué tiene que ver ella con este simple malestar?
–Vos sabés que esto es porque ella se puso de novia y entonces…
–Chicos, todo bien, pero no me vengan con estas boludeces. Laura ya se fue y se había ido hace rato. Sí, me jodió que buscara contarme eso, pero hoy estoy en cama porque me siento apenas mal y aprovecho que es un finde largo, ok.
No dijeron nada más, tomamos nuestros respectivos capuchinos calientes, y empezamos a hablar de otros temas diversos, lejanos, sin importancia.

Antes de despedirnos porque Cris tenía que ir a estudiar su bendito y eterno Inglés, mientras que Sebas tenía que hacer unos llamados para ir al otro día a la cancha a ver a su amado Huracán, fue este último quién asomó su cabeza y gritó:
–Igual estamos en lo cierto… Estás así por ella! –y desapareció sin llegar a escuchar mi puteada con dedicatoria.
(aunque quizás tengan un poco de razón)



Bajé en el ascensor hasta el 2º piso.
Me abrió la puerta y se fue derecho a la habitación en un silencio absoluto y doloroso.
Sin decir nada fui también yo hacia la habitación y llevé una silla para quedarme ahí un rato.
Sebas estaba hecho mierda. Una fiebre que volaba y una pasión desbordad por un dolor que no tiene explicación alguna desde la racionalidad.
Vero me hizo un gesto con la mirada y me dejó a solas con él.
Cuando la puerta se cerró, me acerqué a Sebas y este me miró con sus ojos rojos por las lágrimas.
–¡No lo puedo creer! –exclamó con una voz temblorosa, débil, herida.
–Son cosas que pasan, y vos sabías cómo venía la mano.
–Sí, pero es injusto que se vaya otra vez… –interrumpió su frase mientras me abrazaba y se descargaba llorando como todo un hombre.

Ahora era Sebas el que caía enfermo por la ida de un amor, de un gran amor...
Como lo es para él la ida a la Segunda División de su amado Huracán.

11 comentarios:

Nerea dijo...

Al final, Sebas terminó peor que vos en tus días de reposo... lo que producen las pasiones!!
Un beso Gastón

Lucy (no esta nada mal) dijo...

el invierno nos perjudica....

Karina dijo...

Todos tenemos pasiones que nos desbordan.
Tenemos la capacidad de sentir, si nos privamos tanto de lo bueno y malo no perdemos de algo no?

:) besitos, besitos, chau, chau

Pavote dijo...

La teoría de tu amigo suena más racional, alguno de los míos en una situación similiar dirían que me "ojearon" y que alguna bruja tiene que "curarme". Aprovecho para agradecerte por tus comentarios. Por alguna razón, no los puedo responder usando mi cuenta. Saludos.

Ricardo Tribin dijo...

Sebas enfermo y al tiempo tu nutriendonos con tu brillante pluma, dos puntos a destacar.

Un abrazo bien grande mi querido amigo Gaston.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

¡No se van solos! ¡River los acompaña!

¡Eaaaaaaaa!

Rouse dijo...

acaso la tempestad viene en forma de tempestad... sólo es cuestión de dejarse curar de esta enfermedad.. que termine de asesinar o hasta que cure el alma... un abrazo para Gastón y para Sebas.... saludines!

Gastón dijo...

Nerea: Las pasiones son un termómetro de nuestros estados.
En algunas situaciones está más que bien ser apasionados, pero en otras no vale la pena.
(todo esto dicho con mucha pasión, jejeje...)

Lucy (no esta nada mal): Y otras estaciones (de tren) también!!

Karina: No hay que privarse de nada, y menos en privado.
Besos públicos

Gastón dijo...

Pavote: Yo sabía que la teoría de Sebas era acertada (no es la primera vez) pero prefería hacerme el distraído.
A mí me anda pasando lo msmo con algunos lugares, a los cuales visaito, leo, pero no puedo dejar mis comentarios.
Quizás sea una bendición...

Ricardo Tribin: Mi pluma quizás contagie de gripe aviar, de todas maneras, agradezco como siempre el piropo literario, querido Ricardo.

Gastón dijo...

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: En este caso mejor solos que mal acompañados...
Aunque celebro este acompañamiento!
Y como dice-grita-exclama alguien que yo conozco:
¡Eaaaaaaaa!

Rouse: Tal cual, pero yo creí que ya estaba curado hasta que llegó esa estocada final y traicionera.
Por suerte, en este caso, puedo decir que sobreviví y estoy como nuevo...
Besos...

Nerea dijo...

Gracias al cielo que alguien los inventó, ya que tampoco nos podríamos mirar a los ojos y recuperar los rumbos si estamos perdidos.
Beso Gastón!