Los chicos, con sus radares preparados ante cualquier anomalía, se encontraban detenidos en medio del movimiento ajeno de la pista pispeando con quién me había encontrado y fundido en un abrazo.
Cuando Karen continuó la noche con su grupo después de habernos intercambiado nuestros respectivos números, se me vinieron todos al humo aprovechando la cercanía de la barra.
–¿Quién era? Pasame un Fernet –preguntó y pidió Sergio.
–¿Con quién estabas? Yo quiero un “Destornillador” –ordenó Sebas.
–¿De dónde la sacaste? Marchen dos cervezas, por favor –fue la solicitud de Pablito para él y Ana
–¿La conocías? ¿Puede ser un Daiquiri de frutilla? –fue la doble pregunta repartida de Lore.
Y mientras todos estaban con sus líquidos de colores en sus manos, se preparaban para escuchar mis respuestas, pero antes fui yo el que hizo una pregunta.
–¿Dónde está Cris?
Todos giramos las cabezas y lo vimos justo cuando, algo alejado del ruido, cerraba su celular y totalmente pálido, ajeno a todo y algo perdido nos decía que lo acababan de llamar para decirle que su papá se había descompuesto y que…
Los ojos llenos de lágrimas de Cris nos dieron de lleno con el desenlace.
Agarramos los abrigos y nos repartimos en dos taxis hacia… ¿hacia dónde?
Cris quiso ir solo a la casa de los padres y no hubo manera de que nos permitiera acompañarlo.
Nos quejamos al principio, pero tampoco era momento de tensiones, por lo que aceptamos su decisión y nos fuimos para mi depto. Él ya nos llamaría cuando nos tuviese que llamar.
Ana y Vero prepararon grandes tazas de café mientras nosotros rompíamos el silencio con miradas, porque no sabíamos mucho qué decir. Fue Sergio el que le encontró cierta explicación a la actitud de Cris.
–Cuentas pendientes con el viejo. En estos casos pareciera que el balance siempre da faltas.
–Sentir que quedan faltas justo después de una verdadera ausencia es lo que suele pasar –reflexionó Lore.
–¡Qué cagada! –suspiró Sebas.
–A nosotros no nos queda más que esperar el llamado de Cris y acompañarlo, no sólo como podamos, sino de la manera que el quiera.
Nos llegó cerca del mediodía el mensaje con la dirección del velatorio y la ceremonia para la seis de la tarde.
Teníamos tiempo hasta esa hora para prepararnos y arreglarnos, aunque…
¿Podemos realmente estar preparados y arreglados cuando llega el amor?
¿Podemos realmente estar preparados y arreglados cuando llega la muerte?
Aplicación del coaching en la Ingeniería Industrial
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