Laura estaba debajo del marco de la puerta, y yo mirándola sin poder creerlo.
¿Qué hacía acá?
¿Por qué había regresado?
¿Qué estaba buscando?
¿Qué quería de mí?
¿Por qué estaba tan linda…?
Mis pies, mis manos, mi cuerpo no se movía, y mi boca apenas podía balbucear algo. Sólo miso ojos tenían movimiento, pero estaban clavados en ella.
–¿Puedo pasar? –me preguntó al mismo tiempo que comenzaba a avanzar hacia el interior del depto.
La seguí con la mirada y escuché cómo saludaba a Lorena, quién le respondió el saludo pero sin saber quién era. Eso hasta que Laura dijo su nombre y Lorena me miró de manera automática.
Yo no sabía… Yo no podía… (yo no quería…)
Lore entendió enseguida lo que me pasaba y, tomando la iniciativa, le pidió a Laura, con amabilidad y firmeza, que la acompañase un momento afuera.
Laura sorprendida accedió, y yo simplemente me quedé observando la escena.
–Gastón, no te preocupes, está todo bien. Yo me encargo. Después hablamos –me dijo Lore al oído mientras se retiraba del lugar con Laura.
Sé que no actué de la mejor manera, pero sé que tampoco podía actuar de la mejor manera. Y por eso Lorena sacó de adelante mío a Laura. No iba a haber ninguna pelea, pero seguramente, en nombre de la amistad, le iba a pedir explicaciones a Laura o simplemente le pediría que, por mi propio bien, se alejase de mí.
Era evidente que no podía hacerlo solo y necesitaba ayuda, y qué mejor en este caso que el de una amiga como Lore.
Habrán pasado diez minutos cuando el timbre otra vez y aunque mis pies ya respondían, noté su paso inseguro al acercarme a la puerta para abrirla.
–Ah, bueno… ¿No me pudiste esperar para compartirla o tenías mucha sed? –me saludó Fernanda con una sonrisa al ver la botellita casi vacía de Dr. Lemon en mi mano.
Me sorprendió ver a Fer aunque sabía que venía y la estaba esperando.
Y también sentí una mezcla de alegría, alivio, confusión, y energía.
Traté de calmar y disimular mis nervios ante la escena de unos pocos minutos atrás, por lo que le ofrecí traerle una botellita de su bebida preferida, mientras yo agarraba otra para mí.
–Gas, ¿puede ser que en la esquina estuviese Lorena con una chica? No me acerqué porque parecía que estaban discutiendo y, además si era ella, seguramente había estado o venía después para acá.
–Ehhh… –contesté a modo de respuesta certera. Y es que no era tranquilizador saber que Lore y Laura estaban a pocos metros y encima…
Mi pensamiento fue interrumpido por los golpes en la puerta, y creo que en ese momento mi alma se escapó volando por la ventana.
Si era Lorena se podía disimular la situación para que Fernanda no se entere, pero y si no era ella y se trataba de…
Otra vez los golpes en la puerta, como si alguien estuviese apurado por entrar, por decirme algo, por…
–¿No vas a abrir? –me preguntó totalmente relajada pero extrañada Fernanda.
–Sí, claro.
Y no me quedó otra que abrir la puerta y encontrarme con…
–Gastón, tengo que hablar con vos.
Aplicación del coaching en la Ingeniería Industrial
Hace 1 semana