jueves, 17 de marzo de 2011

220. café recargado

Tener la obligación de estar despierto durante el día por razones sociales-laborales se entiende y es así y no queda otra.
Pero después obligarse uno a mantenerse atento y con los ojos abiertos por las noches en que voy a cuidar a Luis al hospi, hacen que deje mis buenas y sagradas monedas en la máquina del café de la sala de espera.

Por suerte Luis está (dentro de lo que ya se sabe) bien, con el ánimo la mayor de las veces arriba, y rompiendo las bolas como siempre hizo durante toda su vida.
Claro que también sucede como la otra vez que se agarró uno de esos virus hospitalarios y… Pero se repuso, y así seguimos entre medicamentos, horas alargadas, y otras distracciones.
Y hablando de distracciones…

Hace unos días Luis está compartiendo la habitación con un tipo que se cayó de una escalera y se rompió bastante (no la escalera, sino él).
El tema es que la otra noche vino una de las hijas a cuidarlo y justo el padre se ve que tuvo un sueño o no sé qué, y se mandó un movimiento que le hizo ver las estrellas. La hija se asustó y yo que ando más canchero con la situación y el lugar, fui rápido a buscar a una enfermera de las que ya conozco para que lo vaya a ver. Unos calmantes vía suero y el tipo ya descansaba y roncaba a la par de Luis, realizando en esa habitación un concierto de graves en estéreo.

–Uy, te agradezco –¬me dijo ella más aliviada al ver a su padre dormir tranquilo.
–No te escucho nada –le dije exagerando el sonido ambiental–. Vamos afuera a tomar un café, ¿querés?
–Pero y sí…
–Quedate tranquila que, como mínimo, hasta las cuatro no se despiertan.
Fuimos hasta la máquina “para no dormir” y nos bajamos dos cafés dobles, y nos sentamos en uno de los sillones ultra cómodos que hay en la sala de espera (y que deberían poner también en las habitaciones para los que nos quedamos a pasar las noches ahí. marche un libro de quejas!!!)

–Me llamo Mariana, ¿y vos?
–No, yo no. Mi nombre es Gastón –y cuando terminé de hacer mi humorada presentación, descubrí que debajo de sus ojos verdes, había una sonrisa de esas que me gustan tanto.
–Qué bueno que mantengas el humor pese a estar en un lugar así.
–Es lo que debemos hacer para que sobrevivamos, ¿no?
–Sí, claro. Y sobreviviendo es la forma que tenemos de… ¿terminar compartiendo un café?
–Entre otras cosas.

Y entre otras cosas, entre nuevas sonrisas, entre nuevas historias de un lado y del otro, fuimos colaborando con la máquina cafetera, hasta que sin darnos cuenta pasó el carro del desayuno por delante nuestro y nos dimos cuenta que ya eran las siete y media de la mañana.

12 comentarios:

Mucha de la Torre dijo...

Otra mujer entra en tu vida.mariana...
Sin darte cuenta empezás a admirarla Tiene una sonrisa suave y el aroma que sale de su pelo te embriaga...mientras tomas el últim cafe de la mañana y le decís hasta luego...

Recomenzar dijo...

la te tira un beso que agarrás en el aire...

aguante el amor dijo...

aires de cambios, bienvenidos sean.
es encontrarle el lado bueno,y mucho mas en esos lugares.

gracias por el mensaje en mi blog.

un beso!

Ángelos dijo...

A veces se me da por preguntarme ¿cuántas veces me tomará hacer las cosas bien? ...

Ojalá esta sea la vez, querido hermano.
Un gran abrazo, con café en mano, de los que algún día le prepararé en una tarde de charlas.
Cuidese.

Sofía dijo...

Al menos es real...no como la misteriosa fantasma de la 202...no?

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

¿La Mariana que se cae?
Jajaja

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

http://unamenteridicula.blogspot.com/2009/04/del-ridiculo-no-se-vuelve-la-mariana.html

LMM dijo...

uuuyyyyyyyyyyyyyyyyy pasando la noche con una mujer desconocida, que romántico, y en una clínica, que tétrico, y tomando café, que cómico, jeje tenemos todos los géneros que hacen de este cuento un éxito.

saludos

Cinthia dijo...

Y quién sabe qué puede traerse la maquina cafetera entre manos. Por sentirse espectadora quizá logra embriagarte de una dosis de sonrisas aceleradas y DESPERTAR un romance ...

Luis, es un capo. Siempre con esas fuerzas y ganas de seguir... rompiendo las bolas.

Gastón dijo...

Mucha de la Torre: Bueno, creo que ante tanta ensión y angustia hospitalaria, una muerj que acepta un café nocturno y tiene una linda sonrisa es un oasis que está bueno no perderse.
Ya veremos cómo sigue todo...

Recomenzar: Creo que tu frase está cortada, pero lo que es seguro es que los besos que salen de las bocas lindas, los sé atajar, jejeje

Aguante el amor: Más que encontrarle el lado bueno, es tener la suerte de que en este mundo hay mujeres lindas por todas partes!!!

Gastón dijo...

Ángelos: Cada vez el café recargado (y con crema para mí) o el famosos vinito bahiense y nocturno se hace más obligado.
Ya veremos de ir cumpliendo con todo antes de que los Mayas demuestren su precisión con el famoso almanaque.

Sofía: Sip, es verdad, pero no te creas que la fantasmita no es del todo real. Lo que pasa es que, como tal, le gusta desaparecer y hacerse ver repentinamente...
(menos mal que no soy -muy- miedoso)

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: Quién???
Ok, ya fui a investigar quién es esa tal Mariana y por suerte (supongo) no es la que se cae, ya que esta tenía un vaso de café caliente y por más que estuviese en eun hospital, no quisiera esa clase de ardiente pasión sobre mí!!!

Gastón dijo...

LMM: Bueno, faltaron algunos géneros para mi gusto, pero la verdad es que nunca tuve la fantasía del hospital.
(aunque esas camas que se levantan...)

Cinthia: Un café y ya quieren ver un romance...
Menos mal que no soy famoso!!!
(y ustedes no son paparazis, jejeje)

Y sí, Luis la sigue luchando de la mejor manera ue sabe...
Con optimismo exagerado y rompiendo las bolas de la misma manera!!!