sábado, 9 de abril de 2011

225. cena de altura

Ya se sabe que mi memoria es de las que se combaten con Memorex, sin embargo llegué sin preguntar a lo de Rosa.
De hecho al enfrentarme al portero eléctrico con su diagrama de letras y números, pude recordar a la perfección que debía apretar el 4º C, por el chiste interno de: “¿Vamos al cuarto? Seeee!!!”.

La cuestión es que al abrirse la puerta del depto, Rosa estaba tal cual la podía recordar de la última vista. O quizás más linda, mucho más linda.
Existieron unos siete segundos de timidez, por llamarlo de alguna manera, cuando nos saludamos después de… ¿cinco años? Pero el abrazo acortando tiempos, el (Séptima) Chardonnay blanco para acompañar ya puesto en la heladera, y el horno encendido para recibir el próximo manjar, nos desnudaron de toda formalidad y así fuimos cayendo sobre el colchón de viejas batallas mientras mi ropa y sus pétalos iban quedando en el pasillo del comedor a la habitación.


El buen aroma proveniente de la cocina nos interrumpió, pero nos levantamos sabiendo que no venía nada mal cargar un poco de energías.
Ella con sólo un mini camisón, y mi camisa desprendida, fueron nuestras ropas de gala para la cena exquisita.
Las copas de vino acompañando y levantadas en alto para brindar por el reencuentro.
El primer bocado seguido de una exclamación diferente a las del otro cuarto, pero con un significado igual de aprobación.
Y la charla para ponernos un poco al día de nuestras acciones en el planeta durante el día…
–Confieso que dudé en llamarte por si estabas con tu eterna mujer… Fernanda, no? –clavó su estocada femenina Rosa– Pero mi intuición y conociéndote, me imaginé que ya no estarías con ella.
–Hasta la eternidad debe de tener algún final –dije tratando de concentrarme en el manjar que ahora tenía sobre el plato–. ¿Y vos? ¿En qué estado te encontrás?
Su respuesta fue un dedo levantado, pero para mostrarme un anillo que, sin entender mucho del tema, me sonaba a demasiado caro.
–Casada desde hace tres años con quien era un político con demasiada proyección y ahora es un importante embajador con demasiado vuelo que no deja de subirse a un avión recorriendo el mundo.
Miré a mi alrededor con el claro significado de que no me sonaba esa vida en el departamento que, aunque cómodo, no hacía juego con tal descripción.
–Vivo con él ¬–me explicó Rosa– en un piso enorme en Belgrano R., pero no tenía ganas de estar sola y menos con la custodia eterna detrás del puerta. Es por eso que mantuve mi depto de soltera y lo tengo con mis cosas para cuando necesito… cierto respiro de esa nube de pedos.
–¿Y yo soy tu saludable cable a tierra?
–No, vos sos mi saludable vuelo en clase “personal”.

Y así fue que el postre lo fuimos a buscar a la pista de despegue para terminar disfrutando de zonas de turbulencias y muchos movimientos, sin necesidad de ajustar cinturón alguno.

10 comentarios:

Brynhild dijo...

Epa, vos y yo tenemos algunas cosas en común.
Muy práctica la niña con lo de mantener el depto. de soltera.
Así que sos buen piloto?
Un Beso.

Ángelos dijo...

Ni que tuvieras el cinturón puesto luego de semejante reencuentro... (seguro estaba perdido junto a los zapatos y el pantalón).

Haría muchos comentarios con una connotación hirviente, pero mejor los dejo...

Usted y sus vuelos sin jet lag... que locura. Un abrazo hermano, siga disfrutando de las azafatas sin seguridad de por medio.

Cinthia dijo...

Uf, vos y tus historias de mujeres un tanto... alocadas. No encuentro la palabra específica jaja.
El código interno del 4ºC, genial.
Un beso Gastón.

Lolita y El Profesor dijo...

¡Oh! ¡Qué nivel, Gastón, qué nivel! :)

El Profesor

Gastón dijo...

Brynhild: Sip, sos azafata?
Bueno, eso no sería nada en común, salvo el placer del vuelo.
Y no sé si soy un buen piloto... pero me sé algunas coordenadas, jejeje...

Ángelos: En este lugar lo que no se aceptan son comentarios que enfrien el motor, jajaja.
Y bue... Mientras estemos arriba... a disffrutar, o no?

Gastón dijo...

Cinthia: Alocada no está mal, jajaja...
Sip, lo del 4ºC es más al tono que el del 9ºB.
Un beso Cinthia

El Profesor: Le parece, Profe, le parece?

LuNeRa dijo...

Jajajaja muy bien! Felices vuelos entonces!

Mili_en_apuros dijo...

jaja...buenísimo! alta pirata resultó Rosita...que capa jaja

Gastón dijo...

LuNeRa: Se agradece el envión, jajaja...

Mili en apuros: No sé si pirata, pero no deja de ser bastante apropiado eso de conservar "el depto".
(ojo, y el dorima debe tener lo suyo también con taannntooos viajecitos)

Isadora dijo...

Esos matrimonios me hacen querer tirar granadas como papel picado. Son una aberración. Para qué se casan, me explicas? Para qué?

Vos tirás bombas en mi espacio y me publicas estas historias. Mira que celosa no soy pero de posesiva, de posesiva tengo para regalar!
Ojo.