miércoles, 18 de noviembre de 2009

151. tracción a sangre

Pato y Pamela llamaron para avisar que estaban organizando para hacer una fiesta diurna el domingo desde temprano. Como la mayoría aceptamos la propuesta festiva, intentamos organizarnos para ir todos juntos.
Le pregunté a Luis si me prestaba la camioneta para la excursión amistosa y no tuvo problemas, aunque ya tuvo que meter su pedido cautelar.
—No te pido que la traigas limpia, pero sí que la cuides.


El domingo temprano fueron apareciendo los que iban conmigo en la camioneta, es decir, Sebas Sergio, Cris, y Pablo.
En el auto de Nadia iba ella, Ana con Tami, Vero y Lorena.
Sí, los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, como correspondía a una fiesta de Pato y Pamela.

—¿Seguís con la idea de irte? —preguntó Sebas.
—¿Irse? ¿Quién se va? —quiso saber Sergio algo atrasado de noticias.
—Gastón se quiere mudar de la ciudad —respondió Sebas a secas.
—¿De verdad? ¿Estás loco? ¿A dónde te querés ir? ¿Y nosotros? —me acribilló Cris con sus interrogantes metafísicos-existencialistas.
—Nada, fue sólo una idea lanzada al aire… que puede caer en cualquier momento —expliqué tratando de tranquilizar el ánimo ya exasperado de Cris.
—La dijo después de ver “Into the wild” —explicó Sebas— y al final el protagonista muere envenenado y solo —terminó aportando.
—A veces uno se siente solo entre tanta gente… —dijo Sergio con tono de monje budista.
—¿Y el veneno?
—Bueno, eso se consigue en cualquier ferretería —respondió Pablo sin darle demasiado vueltas al tema.

Yo seguía manejando mientras mi mente se volaba por alguna parte de aire puro y algo más de verde y lo que decían los chicos sonaba apenas de fondo.
—¿No les molesta si pongo algo de música? —pregunté mientras ponía el disco solista de Cordera sin esperar a que nadie me conteste.
Por suerte la atención se puso en la música y el tema de mi posible ida se estaba esfumando cuando Pablo acercó el tema de manera drástica.
—Es que si te vas de acá te vas a perder paisajes como ese.

Lo de drástico fue porque las palabras de Pablo fueron lo último que escuchamos antes de chocar la camioneta contra un auto que estaba adelante nuestro.
Más allá de algún que otro golpe, nadie salió lastimado de gravedad.
Nadie salvo la camioneta que quedó con toda su nariz irreconocible, y por entre sus fosas nasales, parte del motor.

6 comentarios:

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Uuh.
Naaa, si cuando te va a pasar, te va a pasar, nada de precauciones ni de pedidos anticipados.

Veeeeerrrrrga.

Ana dijo...

O_O Vaya... ¡Por lo menos no pasó nada grave! Eso sí, Luis puede montarla gorda cuando se entere jeje
Un beso :)

nat dijo...

por eso no se hablan temas serios en el auto.. cuando le dije a mi viejo que mi novio iba a ser papa, tambien casi chocamos.


besote

ana dijo...

Hola Gastón!
Me pregunto... qué dirá Luis?
Saludos.

Conta Dora dijo...

Cuando manejes... prestá atención, prestá atención!!! (en tono de canción pedorra de hace muuuuuchos años!)
Shit happens!! Qué pasó con el viaje??

Besos!

Gastón dijo...

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: Se veía venir...
(aunque no nos vieron veir a nosotros)

Ana: Espero no quedar peor que la camioneta.

Nat: Jajajaja...
Casi chocan, casi hay un infarto y casi te deshereda, jejeje

Ana: Ya te vas a enterar...

Conta Dora: Lástima que el golpe no me libró de recordar esa maldita canción pedorra, pegadiza e inmortal!!!!!!!!