viernes, 20 de noviembre de 2009

152. curvas peligrosas

Por suerte la atención se puso en la música y el tema de mi posible ida se estaba esfumando cuando Pablo acercó el tema de manera drástica.
—Es que si te vas de acá te vas a perder paisajes como ese.

Lo de drástico fue porque las palabras de Pablo fueron lo último que escuchamos antes de chocar la camioneta contra un auto que estaba adelante nuestro.
Más allá de algún que otro golpe, nadie salió lastimado de gravedad.
Nadie salvo la camioneta que quedó con toda su nariz irreconocible, y por entre sus fosas nasales, parte del motor.

Los curiosos que acertaron a pasar por el lugar, la policía que llegó un segundo antes que una ambulancia que fue alertada por si acaso, el chofer del auto que estaba a las puteadas contra los jóvenes alcoholizados y drogadictos (?), y nosotros, claro, un poco más aturdidos que de costumbre.

—¿Alguno está mal? —preguntó uno de los médicos de la ambulancia.
—No, ya estábamos mal desde antes —contestó Pablo sin perder el humor.
—¿Qué pasó? —interrogó con su tono dictatorial uno de los policías—. Y no me contesten “chocamos” porque los meto ya mismo en cana—, advirtió mirando a Pablo de mala manera.
—Ellos tienen la culpa, agente. Manejan borrachos y matan impunemente a las personas —sentenció el tipo del auto al que chocamos.
A causa de esas acusaciones nos hicieron de inmediato un test de alcoholemia a cada uno de nosotros, los cuales dieron, efectivamente, que no teníamos ni media gota de alcohol en nuestros respectivos organismos.
—Ellos fueron los que me chocaron a mí —continuó quejándose y acusándonos el tipo del auto.
—Sin embargo el semáforo estaba para que crucemos… —reflexioné yo en voz alta.
Uno de los policías se acercó con una mujer bastante mayor que dijo ser testigo del choque.
—¿Sabe qué pasa señor oficial de policía? En esta esquina siempre hay de estos choques —comenzó a decir la señora con sus bolsas del mercado el mano—, y esta vez no tiene la culpa ni el semáforo que, gracias a Dios, funciona, ni el hombre malhumorado ese del auto, ni estos muchachos que, gracias a Dios, no se lastimaron.
—¡Gracias a Dios! —dijo Sebas con su atea ironía.
—Sí, gracias a Dios —repitió la señora.
—A Dios y a los cinturones de seguridad —agregó uno de los médicos de la ambulancia que ya se retiraba sin llevar a nadie en la ambulancia… gracias a Dios.
—¿Y entonces? —¿Por qué fue que chocaron, señora? —la interrogó el policía.
—Por culpa de ella —dijo señalando con su dedo índice en diagonal hacia arriba.
Todos miramos en esa misma dirección… y sí, en ese lugar se encontraba ella, la culpable de la distracción casi fatal.

Se trata de una gigantografía de unos 10 ó 12 metros en la que se encuentra una modelo (desconocida para mí) muy linda, de mirada tentadora, labios comestibles, y ropa interior cara.
Claro, ya sé que hay muchos de estos carteles en la vía pública, pero este tiene algo especial.
Más allá del tamaño, esta ropa interior, por lo menos la bombacha, marca ciertas ondulaciones interiores que transforma la avenida recta en una curva peligrosa.

—Siempre pasa lo mismo en esta esquina —repitió la señora indignada—. Hasta hemos realizado petitorios con firmas de varios vecinos para quitar la publicidad esa, pero no nos han hecho caso.
—¡Gracias a Dios! —exclamamos al unísono sin poder quitar la mirada del cartel.

10 comentarios:

nat dijo...

jjajaja pero que hijos de puta, por pajeros les pasa.. ayayaya.. estos hombres, despues se dicen buenos conductoress! patrañas!


un beso gaston!

Bruno dijo...

vale poner foto (de la publicidad), ortiva! :p
jaja
hablando en serio, me alegro que esten todos bien. Me pregunto como estará Luis :s
un abrazo querido. Mucha suerte.

Luú dijo...

Ajajajaja no pude contener la risa!
jajaja mi mamá me esta mirando como loca por que me rio sola! jajaja
Abrazooo!
Y Luis no se enojo ? xD

Conta Dora dijo...

BABOSOS

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Jajajaja qué boludos!

Ana dijo...

Tantas curvas y vosotros sin frenos jajajajaja

Pablo dijo...

Que suerte que no le paso nada... al cartel, digo. Un abrazo. =)

Daniel E. V. dijo...

Gastón, que bueno reencontrarte por aquí. Me alegro que andes genial, va como siempre, tirando xd. Querido, te deseo lo mejor.
Como siempre, es un placer leer tu vida escrita.
Nos estamos hablando, saludos.

Gastón dijo...

Nat: Somos buenos conductores, el tema es lo que hacen las mujeres para distraernos!!!

Bruno: Imagen peligrosa como para andar mandando.
Y sobre Luis... Ahora te cuento...

Luú: Che, no me eches la culpa si estás loca y tu mamá te descubrió, jejeje.
Bue, me alegro de esa risa del otro lado del monitor, y espero que Luis se lo tome igual
(sip, misión imposible)

Conta Dora: Sin embargo chocamos, no nos resbalamos.

Gastón dijo...

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: La verdad que sí... Los policías poniéndole mala onda a una situación complicada merecen ese epíteto de tu parte.
(porque te referías a ellos, no?)

Ana: Vos lo dijiste!!!

Pablo: Por suerte el cartel está a una altura acorde para que ningún conductor suicida se lo lleve por delante... y ningún piloto de avión distraiga su vuelo.

Daniel E.V.: Y yo me alegro por tu visita sin abandono por más que el tiempo...
Abrazo grande!