lunes, 18 de octubre de 2010

192. madre hay una sola (y justo me vino a tocar a mí)

El sábado a la noche hizo su aparición mi amigo Denis. Por el estilo de vida que lleva, recorriendo el mundo e instalándose en sus mejores colinas y llanuras, hace que por esos azares de los almanaques nos veamos cada tres años.
Y ahí estaba el loco con un par de vinos traídos de Turquía. Mis copas argentinas saborearon el líquido manjar exótico y la noche quedó envuelta en un velo de misterio y fantasía.
–Si vas a ahogar penas que sea en un mar que lo vale –me dijo al primer brindis.
–¿Y quién te dijo que ando con penas? Si me encontrás en mi mejor momento –mentí aprovechando la distancia temporal que nos separaba.
–¿Quién me lo dijo? Nadie Gastón, lo sé por tres razones:
1. Siempre fuiste demasiado transparente y tu mirada sigue hablando por vos.
2. Encontrarte un sábado a la noche acá encerrado y solo.
3. Desde el año pasado soy un curioso y ansioso lector de tu vida.

Esto último me dejó mudo… Estoy acostumbrado a recibir mensajes, mails, y otras conexiones de personas que a falta de buenos libros deciden leer parte de mi vida y escritura. Pero cuando se trata de la lectura de algún conocido y/o amigo, siento la desnudez en pleno invierno.
De todas maneras la velada fue a pura risa, con anécdotas compartidas, historias extraordinarias (Denis tendría que tener su propia escritura de vida), y el sorpresivo acompañamiento de esos vinos extranjeros y exquisitos.


Siendo las 7.25 según alcancé a ver mientras parte del depto giraba con moderación, Denis se retiró prometiendo un pronto regreso y yo me dispuse a zambullirme en mi adorable cama, pero no llegué a tocar el colchón cuando el timbre sonó como si estuviera por caer un meteorito… Y casi resulto así!!!
Abrí la puerta esperando reencontrarme con Denis pero en su lugar me encontré a mi mamá con cara de ofendida y saludándome con un:
–¿Acaso no querés más a tu mamá que te parió con tanto amor?
–Mamá, ¿qué hacés acá? ¿Le pasó algo a papá? ¬–pregunté tan desconcertado como preocupado.
–Tu padre está bien y ahí viene con el bolso. Y yo estoy acá para que me saludes con un “feliz día”.
–¿Vos no cumplís años en febrero?
–Sí, pero hoy es el Día de la Madre, hijito ¬–me respondió remarcando el “hijito” para no decir otra cosa.
–Che, vení a ayudarme con este bolso, vos ¬–apareció papá pateando la puerta y protestando por notar que no había preparado ni el mate para recibirlos.
–Pero si yo no sabía que venían ¬–me quejé con inocencia mientras ya mamá se hacía dueña absoluta de la cocina.
–Nosotros le avisamos a Ana, ¿no te avisó?
Era evidente que no, y aunque me habían entregado mi celular nuevo, ni idea dónde podría haber quedado. Cuando por fin lo encontré debajo del sillón, pude ver que tenía varias llamadas perdidas de Ana y un mensaje a destiempo que me avisaba de la visita de los viejos por el “día mamario”.

Estaba sin dormir y sabía que me esperaba un largo domingo sin dulces sueños, sin dulces, y sin sueños.


Por esos milagros de la vida que ocurren cada dos mil años, Ana decidió que vayamos a almorzar a la casa a pasar todos juntos el dominguero y comercial Día de la Madre.
Alrededor de unos ricos tallarines amasados por mamá (por quién sinó) y la salsa preparada por Ana, ahí estábamos junto a papá y Tami.
–¿Y tu novio, hija? –preguntó mamá por Pablo.
–Fue a visitar a la madre. Después a la tarde viene a tomar unos mates con nosotros.
–¡Qué alegría! ¡Qué buen muchacho que es! Además qué lindo que haya querido formar una familia con vos, que estén juntos, que sean felices compartiendo un hogar, que puedan…
Mamá elogiaba demasiado el hecho de que Pablo estuviese con Ana, y por alguna razón me sonaba que se trataba de un disparo de boomerang para mi lado. Las dudas se disiparon cuando las mujeres se fueron a la cocina y me quedé a solas con papá.
–Gastón, tu madre está bastante preocupada por vos –me dijo papá en tono confidencial.
–¿Preocupada por qué?
–El año pasado cuando nos avisaron que ibas a ser papá y después resultó ser una falsa alarma; cuando tu casamiento, que de hecho hablé con tu “esposa”, que no lo era; que nunca tengas una novia para presentar… Bueno… Tu madre cree que vos…
–¿Qué yo qué?
–Ella, yo no lo creo. De hecho me acuerdo que ya desde que ibas al Jardín te enamorabas de tus compañeritas, y también cuando en aquel cumpleaños fuiste con…
–Papá –le corté los recuerdos y fui directo al grano–, ¿qué es lo que mamá cree de mí?
–Gastón… Gastoncito… Entre nosotros… Vos sabés que siempre serás mi hijo y te amaré como siempre, pero… La verdad, hijo… ¿Sos gay?


La tarde llegó y con ella Pablo con facturas. Cuando le conté las dudas de mi vieja con respecto a mi sexualidad, no hizo otra cosa que cagarse de la risa.
–Pero nene, no seas boludo. Hablá con tu vieja y despejale las dudas. Dale, contale de tu novio físcoculturista y listo, jajajaja.
Durante buena parte de la tarde tuve que soportar las indirectas de mamá, la mirada estudiosa de papá, y las humoradas de Pablo. Por suerte Tami me invitó a mirar una peli y pude escaparme un rato.
–¿Qué van a mirar? –preguntó mamá a su nieta.
–Con el tío Gastón vamos a ver “La Sirenita”, ¿querés verla con nosotros?
Mamá no dijo nada, pero se me quedó mirando y noté que sus ojos se llenaban de lágrimas. No me quedaba otra que aclarar las cosas de una buena vez con ella.

–Mamá, no soy gay.
–Hijo, ¿por qué me decís eso?
–Papá ya me contó que piensan que soy gay, pero me siguen gustando demasiado las mujeres.
–¿Y por qué entonces estás solo? Sos lindo, joven, buena persona…
–Mamá, a veces no es fácil encontrar a la persona indicada. Papá está con vos. Pablo con Ana. Y yo… Ya va a aparecer esa mujer especial que… Que me haga desistir de mi idea de hacerme gay –le dije con una sonrisa para que se aflojara-. Mamá, hace poco tuve una desilusión amorosa demasiado grande y todavía estoy en recuperación, pero quedate tranquila que estoy bien y voy a estar mejor.
–Te amo, hijito. Y sí, vos te merecés esa mujer especial y mucho más –me dijo mientras me daba un beso de esos que sólo una madre puede dar a su hijo.
–Bueno, bueno, aflojá que a mi Edipo lo asesiné saludablemente ya hace demasiado tiempo.


Nos fuimos a Retiro, el micro salió a horario, una despedida certera, un domingo no muy grave, y el final de un Día de la Madre… con mi mamá!!!

14 comentarios:

Lolítica dijo...

Medias de encaje. No sos puto, Gastón.

pequeñita dijo...

D: what! mama por fabor >< como eres asi

besos!

Hada dijo...

Me encanta lo oportuna de tu mamá! Juro que moría de celos... :( y bue! Besos con alas...

Lolita y El Profesor dijo...

¿Le diste gracias a la vida que la tenés y fue a hacerte los tallarines amasados, Gastón?
Yo, no la tengo.
Y la verdad, la extrañé.

El Profesor

LuNeRa dijo...

jajajajajjaja que risa lo de "dile lo de tu novio fisicoculturista" jajajajjaj... Bueno, por otro lado, entiendo eso de que tu familia y en algún punto piense que uno es gay, solamente porque no presenta a todas la parejas que se llegan a tener (además como si con todas las personas con las que uno se engancha llegasen a ser pareja jejeje). En mi casa, pues saben que definitivamente no me gustan las mujeres, pero tampoco tienen mucha fe en que llegue a tener una relación estable. Pero al final, ¿qué importa? La familia, con todo y sus altibajos está ahí, siempre con esa clase de amor que puede llegar a ser sofocante y alucinante negativamente, pero que también es como ese respiro que llega ante las pequeñas desgracias de nuestro mundo cotidiano. Lo mejor de todo, es que a diferencia de muchas personas, sabes que siempre, en especial la mamá, estará ahi, esperándonos con una gran sonrisa como sí nunca nos hubiésemos alejado.

Un beso semicongelado.
Tania

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Jajaja, las madres las madres!

Gastón dijo...

Lolítica: Vos decís que ese producto en las piernas indicadas demostrarían mi sexualidad?
Jajaja

Pequeñita: Yo?
Ella es así!!!!

Hada: Celos?
Querés que te cambie a mi mamá por tu mam...?
No, mejor dejemos a cada uno a quien nos tocó en suerte...
Besos así...

Gastón dijo...

El Profesor: Bueno, todas las críticas son con la mejor onda...
De todas maneras eso no significa que a veces exagere con su grado mamario.
Abrazo grande Profe

LuNeRa: Sip, las madres siempre están... hasta cuanbdo no deben estar (en algunos cosos)
Besos cálidos

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: Exacto, por eso yo nunca lo seré...

al dijo...

192
y yo hace rato
que no pasaba por acá.


tiene que existir un dia del hijo/a
tambien!

un besote.

M.E.A.B. dijo...

Hoy me llamó mi padre, minutos después de que me botara el chico que hace 3 semanas me había dicho que yo era todo lo que quería en una mujer. Le conté lo que acababa de sucederme y me dijo "cuando una fregada vela se apaga, otra mula vela está encendida; la primera necesita apagarse para que notes a la que sigue prendida". Por fortuna, mis padres no me preguntan si soy gay por pasar tantos años en relaciones que se truncan un miércoles cualquiera.

Gastón dijo...

Al: Yo también a a veces dejo de pasar por acá, pero es que ando viviendo mi vida a diario.
Y sí, debería existir el Día del Hijo y del HDP también, jejeje

M.E.A.B.: Es verdad, pero entre tantas velas hay que cuidar de no incendiarnos.
De todas maneras siempre hay una vela que cuidamos con mayor dedicación (hasta que el derretimiento es total!)

Bugs~ dijo...

jajajja estas madres.

LuNeRa dijo...

Gastón y M.E.A.B., yo creo que hay velas que nunca se apagan, solo que por temporadas la llamita disminuye lo suficiente como para no desgastarse por completo. Pero eso si, siempre hay chance de encender nuevas y maravillosas velas, creo =P.

Gastón dijo...

Bugs-: Estás madres no sé, pero esta (mi) madre... Ufff...!!!
Jajajaja

LuNeRa: Opiniones y sueños a la luz de la vela...