lunes, 14 de enero de 2013

259. la noche se acaba

Después de muchas idas y vueltas Fernanda y yo volvimos a estar juntos, pero es como si nunca hubiésemos dejado de estarlo, pese a ciertas distancias y ciertos ríos que pasaron por debajo de los puentes… o nuestras piernas.

Nunca fui celoso a pesar de la característica de los taurinos. Y aunque eso puede ser tomado como algo positivo, no sé como hace ella para tomar a mal que no me importe el pasado de su pasado.

En la madrugada del sábado, llegó un mensaje a mi celu que decía: “Desvelada, te pienso con mi mano…”.
Lo leí dormido, y lo volví a dejar, igual de dormido, en el suelo, después de errarle a la mesita de luz.
—¿Quién era? —me preguntó Fernanda sobresaltada.
—Marcela —le contesté mientras intentaba continuar con mi sueño interrumpido.
—¿Qué Marcela?
—Agachate y conocela.
(quiero aclarar que esta respuesta tan rápida como obvia la dije en pleno estado de inconsciencia, sin tomar consciencia de que Fer ya estaba sentada en la cama con ganas de saber, de enterarse, de más)

Bostecé, me estiré, me levanté para ir al baño y antes de salir de la habitación le alcancé el celu. No tenía nada que esconder. Era una chica que conocí en la época que no estaba con ella, pero Fernanda no lo entendía y estaba dispuesta a una guerra nocturna, y no de las que a mí me gustan.
Volví con una botellita de agua y dispuesto a enfrentar la situación. Por estar el celular a los pies de la cama, di por descontado que había leído el mensaje que me habían mandando.
—¿De qué se me acusa? —pregunté para comenzar con el circo juicioso.
—¿Cómo puede ser que te manden ese tipo de mensajes a esta hora?
—Se ve que no pudo tocarse durante el día.
—Gastón, te estoy hablando en serio. Acaso no sabe que estás de novia.
—No sabía que tenía que publicar un comunicado en el diario.
—Sos un boludo —me dijo después de sonreír pero queriendo continuar con la seriedad del caso.
—Fer, mi amor, debe haber un montón de tipos allá afuera en el baño o ensuciando sábanas pensando en vos. La diferencia es que ellos no tienen tu número para avisarte.
—¿Te parece? ¿Vos creés que genero eso en los hombres?
—Cuando camino con vos por la calle tengo que ir esquivando erecciones ajenas —le dije besándole la sonrisa y proponiéndole que aprovechemos la ocasión y “acabemos” con el tema.


Cuando comenzó a amanecer, agradecí haber traído la botellita de agua a la habitación. Se la alcancé y entre los dos la terminamos… cómo un rato antes habíamos hecho entre nosotros.

8 comentarios:

Juan Cabezón dijo...

Se pone inTENSA la cuestión... usted va camino a la censura R-16! jajaja! un abrazo gigante! (de lejos igual)

Karina dijo...

ayyy los celulares, con que crueldad irrumpen en la vida de dos.
Lo bueno es soslayarlo así de la manera de uds dos tortolitos.

;)

salutis

karina

aguante el amor dijo...

gran tema gran!
larga vida a los mensajes en la madrugada.
lindas formas de acabar el tema tienen uds.

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

Volviste. Me costó ponerme al día!

Vos sabés... fernanda siempre me pareció una histérica.

Gastón dijo...

Juan Cabezón: "...mama la libertad, siempre la llevarás, cerca del corazón..."
(censuremos a la censura)

Gastón dijo...

Karina: Más que tortolitos parecemos otros animalitos, pero mientras los "problemas" tengan final feliz...

Gastón dijo...

Aguante el amor: mientras no sean trágicos... o terminen en tragedia... Aguanten los mensajes de madrugada!!! Y obviamente también aguante el amor!
;)

Gastón dijo...

Yo NO SOY Cindy Crawford!!: Sip, lo sé...
Pero Fernanda además de histérica es histórica, por lo tanto a bancarla!!!
(jejeje...)

PD: Un placer reencontrarte...