Los últimos días de ausencias (por lo menos por estos lugares) me encontraron demasiado presente en otras cuestiones.
Lamentablemente no se trató de alguna nueva y buena aventura, o de algo que valga la pena contar.
De hecho estuve pensando en dejar mi vida a diario…
(epa, sonó a suicidio, pero me refería a la escritura de “Mi vida a diario”)
Pero claro, la vida no es siempre de color rosa… a no ser que uno sea la pantera.
Y aunque muchas veces ustedes (leyendo) y yo (escribiendo) nos divertimos con las cosas que (me) suceden, en algunas ocasiones el despertar no es del todo divertido.
Sin embargo, la vida continúa y el último primero de enero me propuse escribir todo lo que me iba sucediendo, sin discriminar entre lo bueno y lo malo.
Creo que el semestre que pasó fue muy bueno, y ahora la balanza de la vida comienza a colocar piedritas del otro lado.
¿La ley de la vida?
Si es así, seré un transgresor de esta normativa vidal e intentaré quebrar la balanza para el lado de las sonrisas.
Mientras tanto… acá estoy!!!
Y hablando de estar y transgredir, el sábado nos juntamos la barra en lo de Lore.
Nada especial salvo las pizzas y ninguna excusa para estar reunidos.
Algunas bromas obvias sobre Miguelito Jackson, algunas paranoias sobre la gripe porcina, una votación sobre la película a mirar (ganó “La duda” y después de terminar de verla dudamos sobre la buena elección realizada), y cuando nos despert…, digo, cuando nos dimos cuenta, ya la mañana estaba sobre nosotros y sus alrededores.
Mateamos, charlamos (en voz baja para respetar un poco la veda política) sobre las elecciones de este domingo y de a poco nos fuimos despidiendo.
Cris se fue temprano porque quería votar ídem.
La mayoría lo haría a la hora del almuerzo en la que creían habría menos gente.
Y yo lo haría cuando encontrase mi documento.
Claro, soy de los que sacan su D.N.I. nada más que cuando hay que votar, y después del sufragio lo vuelvo a guardar tan bien que para la próxima elección no sé dónde lo puse.
Lo busqué por todas partes sin éxito alguno.
El mediodía se acercaba y me llama mi hermana Ana.
—Gastón, ¿ya votaste?
—No, estoy buscando el docu.
—¿Lo buscaste bien?
—Evidentemente no porque no lo encuentro —dije algo enojado por su preguntonta.
—Ok, buscalo un rato más y después venite para casa así te lo doy y vas a votar.
—¿Cómo? ¿Lo tenés vos?
—Sí, me lo diste para que después no estés todo el día buscando dónde lo dejaste.
Después de pasar por lo de Ana, retirar el docu e ir con Sebas a votar (lo hacemos en la misma escuela), me llama Pablo para decirme que a Cris, por ir temprano, lo engancharon para estar como presidente de mesa o fiscal, por lo que terminamos de votar y nos fuimos a llevarle un termo con café y a hacerle un poco el aguante.
Cuando todo terminó, volví a casa y me puse a hacer zapping por todos los noticieros para enterarme cómo iba la cosa.
Me quedé dormido cuando los que perdieron se adjudicaban el triunfo (como hacen siempre).
De todas maneras, espero que de una buena vez, todos ganemos.
(por lo menos siempre voto con ese deseo furtivo y esa convicción tan alejada de la realidad)
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Hace 1 semana