jueves, 7 de mayo de 2009

91. el mundo por una sonrisa

Hoy el día amaneció demasiado temprano para mi gusto, y ahí estaba yo firme como un soldadito de plomo pero con los dos pies sobre el suelo.
Me llamo la atención que el gallo electrónico no hubiera lanzado su cacareo certero. Y al encender la radio me entero de la verdad mientras la realidad me despierta del todo.
El gallo estaba apagado
(mi mano buscando dormir un poco más es la sospechosa principal)
El locutor radial anuncia la hora exacta del tiempo.
Y esta estación mezcla de otoño invernal provoca que el día aclare un poco más tarde.
Conclusión: A correr al laburo y sin un mínimo de desayuno.

Ya el día no había empezado del todo bien cuando mi copiloto me informa que tenemos que hacer unos viajecitos por microcentro y sus alrededores.
No sé la hora exacta, pero las calles y avenidas por donde teníamos que pasar estaban impasables por culpa de una manifestación política y por el millón de vehículos demás que hay en la ciudad.
Las bocinas impacientes comenzaban a llenar el aire.
Los ceños comenzaban a fruncirse.
Los relojes avanzaban con rapidez y el recorrido se atrasaba más de lo debido y permitido.
Horas para poder recorrer escasos metros.
Conclusión: La ciudad de la furia es mucho más que una canción en estereo.

La Plata hoy sería un país lejano y sus atajos naturales no me recibirían.
Eso no era grave ni del todo malo, pero lamentaba no hacer el recorrido hasta allá para alimentar la vista con el paisaje campestre que hay en el trayecto.
Encima el cartel para doblar hacia la derecha y rumbear para Mar del Plata o cualquiera de sus costas cercanas, siempre es una preciosa tentación y un recreo mental, imaginando que uno no sigue de largo.
Conclusión: El paisaje gris tenso reinaría sobre el día laboral de la fecha.


Sin embargo…

Avanzando un poco sobre una de las últimas avenidas del día, un colectivo rojo se pone a la par mía, dos carriles más allá.
Y desde una ventanilla abierta se asoma parte de una chica que va mirando parte de la misma ciudad que vamos recorriendo a la par.
Un semáforo que obliga al freno y ella que sin proponérselo me descubre.
En un juego que me gusta jugar, le sostengo la mirada y al mismo tiempo descubro que es una pasajera muy linda.
Acepta el desafío y nos seguimos mirando con la intensidad de poder detener el mundo por unos instantes.
Pero el semáforo enemigo comienza a cambiar los colores y me despido de ella diciéndole chau sin hablar pero con los labios expresivos.
Ella no dice nada, pero me regala una sonrisa hermosa, extraordinaria, y exclusiva.
El colectivo se pierde entre el tráfico y mi recorrido me obliga a doblar en la cuadra siguiente.
Sin embargo, esos tres segundos de sonrisa borró las horas de furia sufrida y mi alma se llenó de una energía inmortal.
Conclusión: La sonrisa de una mujer puede hacer de este, un mundo mejor.

(y por eso me encanta pertenecer a este mundo de mujeres y sonrisas)

20 comentarios:

Paula (Bera) dijo...

Qué bueno cuando encontrás algo que hace que tu día sea perfecto!!!
Una sonrisa, un abrazo, una palabra.
En tu caso fue una sonrisa, en el mío, por el centro arriba de un bondi verde, fue el roce de un bebé. No sabés qué bonito era!!
Hoy fue un día jodido, te compadezco por lo que pasaste, ya que es cierto que estuviste en la ciudad de la furia o en el ojo de la tormenta!
Un beso comprensivo!!!

Cecilia dijo...

Qué lindo!!! Ahora, que no se entere Sandra...

A propósito, ayer me acordé de vos en la cola de un banco. Será por una charla circunstancial que tuve con un caballero que era obvio que era visitante de la ciudad de las diagonales.
Nos reimos juntos de una situación gasallezca.
Finalmente hizo lo que tenía que hacer en el banco, me saludó atentamente y se fue.Estaba con un compañero.
En fin.

¿No eras vos?

Y si, las mujeres, con una sonrisa, cambiamos el mundo.

Sonrisas y besos.

Lochis dijo...

Y con tu última conclusión, me sacaste una sonrisa a mí.

Mañana rindo parcial, ¿qué hago leyendo esto?

Besos marca Colgate

ugenia dijo...

muy lindo el post de hoy, tiene una dosis justa de lo sensible. beso de otoño

Eugenia dijo...

eeeeeehhh, esteeeee, me olvide la E, je, ando con la cabeza en otra parte.

Extranjera dijo...

Por eso es que todas te queremos, porque sabes que decirnos. Besos sonreidos.

Ella va a estar tan linda. dijo...

eso pasa cuando uno se lo espera,se disfruta más así.
la sonrisa de un hombre tambien puede hacer estragos en mí.

un beso grande!.

Puta Desgraciada dijo...

ja jaa a mi me gustan más los culos de hombre...

Esos si me ponen una sonrisa

(Ja jaa ando demasiado lujuriosa... Mal momento para comentar)

Besos hambrientos.

Flora dijo...

te regalo mi sonrisa =)

Yo NO SOY Cindy Crawford!! dijo...

(jajajajajajaja ugenia jajajaja)

Prohibido leerte a la mañana temprano... me hacés dar más sueño con esas cosas q contás!

Yo no miro a nadie, bahh ehmmm a menos q pase un cofler andante, ahí sí miro.
XD

Cris dijo...

Es tan bonito cuando esos gestos diarios que pensamos y a veces sentimos insignificantes, cambian nuestro día.

Besos con puchero

Conta Dora dijo...

Che!!! Siempre buscando una señorita!! Respetá la hora de trabajo, picaflor! :P

Besos

Luna dijo...

Esos pequeños instantes salvan el día.

Besos

Evan dijo...

Ustedes también nos cambian el mundo, una sonrisa o un gesto son suficientes para iluminarnos el día... :)

Un beso, que pases un lindo finde.

Ángelos dijo...

Y si la chica del colectivo aparece en historias futuras....?

Mmmmmm cero tiempo :S Hoy vienen mis viejos y tengo mil cosas que hacer en esta Jungla de Cemento!

Hermanito... aplaudamos al tráfico y los estanques con peces a combustimble... hoy, hicieron un buen trabajo.

Saludos, fijos.

lexi dijo...

eras vos?????
era yo!!!!!!

Gioconda dijo...

Me encanta como escribis!
Muy buen relato!

Beso y sonrisa!

Waipu Carolina dijo...

Buenísimo amigo!!
Jaaaa
Yo hasta diría que tan sólo una sonrisa...

Un abrazo

PotEugenia dijo...

Otra Eugenia que te lee, no comentaba nunca pero este post fue genial, como me gusta cuando ves a alguien desde el colectivo y te quedas ahí, mirando, sabiendo que no lo vas a ver más, que sensación rara y a veces, triste. Besos desde Santa Lucia.

Ana dijo...

¡Qué bonito! =) A mí me pasaba eso un verano en que trabajé con niños. Iba de mala gana por la mañana (no me gusta madrugar) pero cuando llegaba un niño me daba su particular "buenos días" con una gran sonrisa. Ahí ya se me pasaba la mala leche jejeje
Un besito.