martes, 10 de febrero de 2009

32. vida de campo

Ya estoy de regreso en mi Buenos Aires querido, en mi amada ciudad de la furia.
La verdad es que el campo me sorprendió con su paisaje de tarjeta de postal, con su verde esperanza de que acá no pasa nada, con sus cielos pincelados de colores, con sus sonidos animales, con sus…
Bueno, no es que regresé diciendo que cambio la ciudad por el campo, pero realmente, esta clase de desenchufe hay que provocarla más seguido.

Tener en cuenta que por la puerta de la casa no llegan a pasar veinte autos por día, y que el ruido más fuerte que se escucha, es el de la locomotora anunciando su llegada al pueblo a eso de las dos de la mañana.

Mi vieja, debajo de la arboleda bendita de sombra que tiene adelante de la casa, preparaba una mesita, las sillas y el mate listo para compartir. Y mientras ella y mi hermana se ponían al día, y mi sobrina comenzaba la caza de sapos (¡qué asco!), yo preferí caminar los setecientos metros por calle de tierra, hasta la única pulpería del pueblo.
Al entrar me miraron como si hubiese bajado de una nave nodriza, pero después de un par de vasos de algo fuerte con que desayunan algunos gauchos, comenzamos a charlar y a jugar unas partidas de truco.
Al principio me pasaron el trapo, pero después fui emparejando la cosa y saqué como para invitar una vuelta de cerveza a los pocos presentes del lugar.

Las noches eran limpias, a no ser por la enorme Luna que iluminaba los caminos sin luz eléctrica. Las estrellas eran bastante más que acá, y aproveché para darle a Tami algunas clases de astronomía básica y primaria.

Por suerte, Leo, un gaucho veinteañero con el que me hice amigo, me pasó a buscar para ir a la ciudad a bailar.
Sé, porque he asistido a algunas, que en las peñas se puede conocer personas interesantes (sobre todo personas de sexo femenino), por lo que me dejé llevar por él.
La sorpresa fue al llegar a un boliche que nada tiene que envidiar a los de acá, armado y reciclado donde antes había un antiguo hotel familiar.
La pasé muy bien y me divertí demasiado.
Hay que tener en cuenta que jugué con cierta ventaja ya que como todos ya se conocen, al caer una cara nueva hay más oportunidades de acercamientos e intercambios.
Además el campo es una inmensa soledad a la que corresponde perderse con una grata compañía.
Por eso mismo Leo me prestó las llaves de su viejo Falcon para una escapada campestre, y hay que ver lo cómodo que son esos asientos originales.

Por la mañana, mi viejo fue a hacer un asado que compartimos felizmente en familia, y hay que ver la bendición que fue descubrir que los gallos tienen el horario cambiado (o se van de joda por las noches) porque recién se ponen a cantar una hora antes del mediodía.

Realmente fueron unas minivacaciones sorpresivamente buenas, y que espero repetir en breve, para desenchufarme, para respirar el aire puro, para rodearme de naturaleza, y sobre todo, para volver a disfrutar de las comodidades que ofrece un viejo Falcon cuando se está (bien) acompañado.

18 comentarios:

Gemma dijo...

Bravo, Gastón!...Y que suerte que volviste. Ya se te estaba extrañando mucho. Besos

Puta Desgraciada dijo...

* Personas interesantes del género femenino...

* Perderse con grata compañía...

* Cómodos Asientos originales...

Con esas tres frases me arme una buena historia :D

Me alegro que hayas disfrutado las vagaciones (de vacaciones y vagancia ja jaa).

Juan dijo...

ah no! yo la proxima no te dejo ir... TE VAS AL CAMPO... Y ENCIMA A C...aminar a una pulpería? jajaja!


creo que ya lo recontra charlamos este tema... pero no nos cansamos no?

Bueno, como notarás tenes visitantes nuevos, todo lustradito y limpito... asi que... me tengo que cobrar ahora... jajaja saco de la cajita que está bajo el falso fondo del tercer cajón? je!

Un dia de estos charlamos por... msn?

Pasate x mi blog antes que te quedes atrás con los posteos... jajaja! Abrazazo de gurízo!

Juan dijo...

Dicho sea de paso... el aire y las charlas de los "viejos" no las cambio por nada... pareciera que tienen una bola de cristal en la mesita de luz... pero no...
Pareciera que saben que necesitamos... y vos necesitabas aire fresco... y puff que te hizo bien!

(ahora si, contento de un comentario digno, me retiro)...

Abrazo de comentarista de vuelta...

Evan dijo...

Ahhhh que te dije??

Viste que pasaste mejor de lo que esperabas?

No sabés cuánto me alegro!

AHora a disfrutar del cemento, que también tiene sus ventajas... nos tenés a nosotros a un click de distancia.

Bechos.

Ana dijo...

¡Qué bien sabes pasártelo! Qué suerte... Ahora volver a la rutina, pero tu rutina es casi más divertida que tus vacaciones ¿no? Jeje.
Un besito.

Lolita y El Profesor dijo...

Gracias por tus comentarios, Gastón. Empiezo a leerte ahora. Un saludito de Lolita

Lilya Nuratis dijo...

Renovado, fresco... y mas "vampiro" lo noto........

mmmmmm tentador...

Ok... es hora de preparar un cafe y "disfrutarlo" (a ud)

Besos nocturnos
Lilya

Cecilia dijo...

Viste!!! Yo sabía, lo de la buena compañía campestre!!!

Quiero re truco!!!

:)

(te extrañé)

Cecilia dijo...

Reflexionando...

Vos debés estar re bueno, o tenés una parla infernal tipo Brad Pit.
Digo.

Besos.

Terapia de piso dijo...

Una buena pausa. De esas que se necesitan a menudo.

José Roberto Coppola

RECOMENZAR dijo...

A medida que te leo es como vivirlo con vos ...la claridad y simplicidad del escrito te lleva de la mano a los lugares por vos recorridos......... me complace que estés nuevamente vivo.Y te comenté en mi blog.............. a tu excelente comentario

Es casi como preguntarse sobre la existencia de la amistad entre el hombre y la mujer.

Amigas ciberespaciales?
Acaso no lo somos todos nosotros que nos recoirremos, nos dejamos besos dulces y ruidosos y algunas frases más calientes que el café nocturno?
No es todo esto un juego de palabras?
No son estas las pasiones (sin razones) de nosotros, escritores?

Me preegunto qué se puede hacer ante la presencia de la mujer en el mundo con su grado infinito de belleza y seducción.

Yo, simplemente, tengo un corazón, pero infinidad de diferentes tipos de latidos.

Besos multicolores, querida Mucha

Conta Dora dijo...

Ehhh... sufrís mucho Gastón! Vas al campo, buen asado, nuevos amigos que te prestan el auto para que notes lo cómodo que es... mientras no hayas usado el asiento con Leo, todo bien. jajaja!
Y sobre los gallos, seguro que son fiesteros!!!

Besos!

lore dijo...

nene, ya veo que la pasaste bien, bah, siempre encontras la forma vos, jajaja. te extrañe mucho! el viernes quizas nos juntamos en algun lado. despues te aviso.
te quiero muchoooo!!!!!
besitos

lore

Gastón dijo...

Gemma: Sí, yo también andaba extrañando mucho.
Besos que no te extrañen

Puta desgraciada: Con ciertos condimentos hay historias que valen la pena vivir, imaginar y/o contar.
Besos a fuego lento

Juan: Sí, bien cuidado el boliche.
Y sobre los viejos... Bueno, se suponen que ellos tienen una experiencia guardada para que nosotros escuchemos por más que nos demos nuestros buenos tropezones.
Abrazo comentado (y respondido)

Evan: Click - click - click
(ahhh, la magia de la cibenética)
Besos con el ratón en la mano

Ana: Combato la rutina cada mañana que me levanto.
Y vos?
Dale, arrojale con un plato por la cabeza.
Besos diferentes

Lolita: De nada... Y no sabés el cosquilleo que me provoca saber que me estás recorriendo... con tu lectura, claro.
Besos de alumno
(de la última fila)

Lylia: Vampiro, hombre lobo, y fantasma amigablñe para ir rápido a su encuentro y disfrutar de la temperatura nocturna de un buen café... también caliente.
Besos con colmillos

Cecilia: Yo también te extrañé
(quiero vale cuatro)
Y ni fuerte ni Brad Pit ni parla, simplemente yo
(si querés una imagen sin sombra, pedila por el correo, jeje)
Besos a mi Angelina

Terapia de pìso: Tú los has dicho.

Mucha: Me alegro que me sigas siguiendo y sobre todo que te haya gustado mi comentario en tu blog que acá reproduciste.
Besos que no pongan celoso a nadie
(¿será posible?)

Conta Dora: Puedo asegurar que no era Leo por diversos motivos.
Y los gallos no madrugadores, no es que sean fiesteros, sino que el amanecer es un lindo espectáculo para ver, lástima que sea tan temprana la función.
(y además ya deben estar podridos de algunos zapatazos arrojados con extrema puntería por personas como yo)
Besos a deshoras

Lore: Queridísima amiga. Ya nos veremos en breve y nos pondremos al día de todo lo acontecido.
Yo también te quiero de una manera exagerada y, sobre todo, sincera.
Besos en buena forma

Diego Santos dijo...

Hola Gastón. Qué grato placer recorrer tus letras. Creo conocerte de algún lado. En fin, los barrios porteños son tantos y tan poblados que todo es posible.
Te invito a que conozcas mi historia. Saludos cordiales.

Diego.

Paula de Bera dijo...

Hola!!! Leerte me hizo recordar cuando fuimos por unos días, por trabajo, a Santiago.
En un momento, me tocó conducir.
Cuando hicimos el intercambio, estábamos en el medio del campo, sobre la ruta. No había luz ni siquiera de alguna casita perdida.
Solamente estábamos iluminados por la luna.
Y fue al ver ese cielo estrellado, que quedé impactada ante semejante belleza, sintiéndome insignificante.
Mi compañero de travesía, me miró impaciente, no entendió lo hermoso que era eso.
Está bueno alejarse de vez en cuando de Baires, aunque no lo cambio, pero a veces hasta me satura.
Saludos, seguiré pasando.

Gastón dijo...

Diego Santos: Ya fui a conocer tu historia y quedé altamente impactado.
Por otra parte, como ya te dije, no me sorprendería para nada que alguna vez nos hayamos cruzado, aunque supongo que en otras circusntancias.
Abrazo clásico

Paula de Bera: Sí, recorrer esas rutas donde alrededor no hay nada ni nadie tiene una belleza difícil de describir.
Y esos cielos abiertos por donde se filatran (casi) todas las estrellas del Universo... Uufff!!!
Qué belleza!
Pero Bueno, Buenos Aires tiene su encnato y por eso siempre estamos vlviendo a esta bendita ciudad.
Besos de bienvenida y a cielo abierto