Ya en alguna otra oportunidad recuerdo que salió el tema durante esas hermosas charlas nocturnas y eternas, reunidos en cualquier lugar, y desplegando nuestras facilidades para exponer filosofías baratas y zapatos de goma.
Ahora nos encontrábamos tomando algo tranqui, disfrutando de la noche tirados en el pasto, al lado de la pileta de Sergio, y dando rienda suelta a nuestros paladares exquisitos y pensamientos tan dispersos como personales.
—¿Por qué a ustedes, los hombres —preguntó Lore remarcando lo de “hombres”—, los excita tanto ver a dos mujeres besándose?
—Aahhhh… —dijo simplemente Pablo mientras se tiraba de espaldas sobre el pasto, seguramente recordando algo. Bah, mejor dicho, a alguien.
Lola sonrió con esa mueca de picardía que nos intrigó a todos.
—¿Qué tenés para contar? —le preguntó Sebas en nombre de la curiosidad despertada en todos.
—Casi todos nos hemos dado un inocente beso con alguien de nuestro propio sexo —contestó Lola con toda su inocencia a cuestas.
—¡¡¡Noooooo!!! —le respondimos los hombres después de mirarnos entre nosotros y de tratar de quitar de nuestras mentes imaginaciones nefastas.
—Me parece que eso es más algo de nosotras —agregó Natalia con un toque de seriedad que nos mataba.
—Yo nunca besé a ninguna chica —contestó Lore.
—¡Qué lástima! —se le escapó a Cris en voz alta, y todos estallamos de la risa.
—Unos días antes de cumplir mis 15 años, estaba con una amiga compartiendo esa felicidad, y ella estaba tan contenta también por lo mismo que terminamos dándonos un beso en la boca. Pero para nosotras dos no fue más que un beso, una demostración de amistad que no supimos expresar de otro modo.
—¿Y la seguís viendo a tu amiga?
—Después de que terminamos la secundaria no nos volvimos a ver. Pero me gustaría saber de ella ahora, volver a verla.
—Y poder expresarse todo lo que se extrañaron durante todo este tiempo. ¿Me pregunto cómo sería eso ahora? —dijo Pablo divertido mientras todos nos volvíamos reír.
—Pero, de verdad —retomó la pregunta Lore— ¿Por qué les gusta ver a dos mujeres juntas?
—Es simplemente una cuestión de visión perfecta —contesté y expuse mi teoría—. Las mujeres son el mejor invento realizado por Dios. Son hermosas. Además de dulces, inteligentes, carismáticas y peligrosas. Sus curvas, sus miradas, sus sonrisas, sus suavidades. Imaginate todo eso por dos. Dos mujeres teniendo relaciones las imaginamos con delicadeza, con juegos intensos pero revestidos de sus elegancias femeninas. Recorriéndose de una manera tan delicada y al mismo tiempo poderosa. Con la envidiada capacidad de poder estar todo el tiempo que quieran en una cama junto a sus corazones.
Todos me escuchaban en silencio, atentos, y entonces expuse la otra parte de la teoría.
—En cambio dos hombres desnudos, con sus panzas, con sus barbas, con sus cuerpos imperfectos, y ejecutando movimientos violentos entre voces graves en todo sentido… Obviamente me quedo con las mujeres. Porque son mujeres hasta entre mujeres, y extremadamente hermosas.
—¿De verdad pensás eso? Es muy lindo —dijo Lore acercándose para darme un beso.
—A mí no, por favor, dáselo a ella —dije señalándole a Lola mientras la noche se llenaba de nuestras carcajadas.
—Che, yo miré “Secreto en la montaña” y me gustó —dijo Natalia divertida y desafiante.
Los hombres presentes en el lugar, le contestamos arrojándola a la pileta y dando por finalizada la discusión de esta manera tan democrática.
(y continuamos disfrutando de la noche, de la filosofía, de la amistad…, y de la pile de Sergio)
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