miércoles, 28 de enero de 2009

25. la llama que llama

Apenas llegué a la editorial, me recibió Lorenzo con un montón de trabajo por hacer.
—Gastón, con esto de las vacaciones algunos se fueron y quedaron varias carpetas y planillas sin terminar. Necesito que te ocupes vos y que en lo posible quede todo listo para hoy.
—Ya me encargo del “paquetito“ —dije llevándome un montón de papeles y preguntándome si hoy no será lunes.

Realmente era bastante lo que tenía que completar, y si había que tenerlo listo para hoy, lo mejor era comenzar cuanto antes y sin ninguna interrupción.
Y estoy en eso cuando me suena el celular…

Es Fernanda para decirme que mañana, antes de ir a lo de Pablo a ver la “Maratón de Lost”, quería charlar algunas cositas conmigo.
—¿Sobre qué? —pegunté con cierta ansiedad sin disimulo.
—Mañana lo hablamos —me contestó enigmática y cortante.

Sigo trabajando y suena nuevamente.
Pablo para pedirme disculpas por lo de ayer.
Le dije que estaba disculpado. Pero siguió insistiendo llamando varias veces más en el día

Intento concentrarme en todo lo que tengo sobre el escritorio, y lo hago hasta que el celular…
Ahora es Cristian para preguntarme si era verdad lo que había escrito ayer por este medio.
—Claro que es verdad. Todo lo que escribo es verdad. ¿O no lo sabías?
—Sí, ya lo sé. Pero no te digo por lo de Lucía —me dijo dejándome desconcertado—, sino por lo del sobrecito de Bayaspirina. Porque resulta que me desperté con dolor de cabeza pero no sabía si…
—¿Vos te creés que cobro alguna comisión por hacer publicidad? Simplemente escribo y pongo lo que me pasa y el sobre de Bayaspirina a mí me saca el dolor de cabeza apenas me lo tomo con un vaso de agua (menos ayer).
—Está bien, no te enojes.
—No estoy enojado —le contesté enojado—. ¿Algo más que quieras saber?
—Sí. ¿Esta charla la vas a publicar?

Continúo con la tarea interrumpida. Nadie me llama, pero llega un mensaje de texto…
No aguanto y me fijo de quién es. Lo manda Pato (y más tarde recibo uno parecido de Pamela) para decirme que habían leído lo de la otra noche y que me agradecían por las palabras escritas. Y que posiblemente el viernes o el sábado iban a hacer una fiesta en su depto para celebrar el noviazgo.

El tiempo pasa, el plazo se acorta, y el trabajo sigue, hasta que me llama Lore para avisarme que mañana en lo de Pablo…
—Sí, ya lo sé. Me avisó el mismísimo Pablo —le avisé a ella.
—Pero… ¿vas a ir?
—Sí, claro, ¿por qué no?
—No, porque Pablo piensa que estás enojado con él y entonces me mandó a mí a avisarte para que vayas.
—Hoy ya hablé un montón de veces con Pablo y le dije que se despreocupara del tema. Si hablás con él, repetíselo, por favor.
—Ok, besitos.

Tengo que terminar con esto. En realidad no es tanto, pero se está volviendo imposible, y sobre todo porque suena el celular una vez más. Me fijo y es mi hermana Ana. Tengo que atenderla…
—Che, ¿cómo estás? Hace varios días que no sabemos nada de vos. ¿En qué andás?
—Intentando trabajar. Tengo que terminar de leer unas cosas y me está llamando todo el mundo a cada rato y no pued…
—Listo, disculpame por joderte —fue lo último que dijo antes de cortarme.

Ya está casi listo. Estoy llegando a horario con el final del laburo. Pero me falta un poco más, por lo que decido apagar el celular (sí, ya sé, tendría que haberlo hecho antes, pero después me dicen que para qué coños tengo el celular si cuando me quieren ubicar no pueden y demás). Ya no habrá llamadas y en esa última media hora logro darle a Lorenzo la satisfacción del deber cumplido.

Totalmente agotadora la jornada de hoy. Sólo quiero llegar a casa y descansar. No voy a estar para nadie. Ni aunque me encuentre a Sebas y me invite a una de sus fiestas caseras. Por eso voy a dejar apagado el celular hasta mañana. Quiero tranquilidad. Quiero paz. Quiero saber qué hace Lucía en la puerta del edificio…
—Hola, ¿qué hacés acá? —le pregunto al llegar, totalmente sorprendido.
—¿Cómo, no escuchaste el mensaje que te dejé en el celular?

8 comentarios:

Gemma dijo...

Ay! Gasti me pasás tu celuuuuuuu????

jajaj!Yo tengo una amiga que me atormenta en el messenger.....UFFFFFFFF!

Descansá , tomate un vino y olvidate del mundo.Yo te acompaño desde acá sin molestarte.Besos

Ana dijo...

¿Y ahora nos vas a dejar con la intriga? No puede ser jeje
Un besito.

Mucha de la Torre dijo...

Me siguen gustando tus escritos Pronto pondran más blog en el Miami Herald si queres te aviso

Juan dijo...

A ver... conocía a una flaca que se peleaba solo para reconciliarse... la cual el novio bajó 5 kilos en dos semanas... o sea...

Don, me gustan sus finales de posteos.

Y supongo que Lucía se ha enviciado con el Gastón de carne y hueso tanto como nosotros nos hemos enganchado con el electrónico, no?

Abrazos... noche solitaria por mi parte en la city... me aburro.

Extranjera dijo...

Jajaja. Ya se que es fatidioso que a uno lo llame hasta el Pato Donald cuando esta cansado o trabajando pero al menos eres afortunado de tener tanta gente pendiente de ti. Hay a quienes no les suena el telefono en todo un dia o mas. Saludos. Pd: esta historia de Fernanda y Lucia me intriga. De repente tengo q leer hacia atras para entender.

Terapia de piso dijo...

Bien vale a veces desenchufarse.

José Roberto Coppola

Naimad dijo...

Yo no lo pago nunca. No puedo resistir la tentación de leer un mensaje de txt, pero si de no atender a quien no quiero. Y le saqué el contestador automático... si no estoy, no estoy.

Sos jodido eh! Una buena historia, un buen final para dejar a todos calentitos hasta mañana.

Gastón dijo...

Gemma: Por favor, sabés que no me molestás para nada
(todo lo contrario)
Pero ya sabés porque carezco saludablemente de msn y algunas veces pierdo (in)conscientemente el celu.
Besos comunicados

Ana: Eso jamás!!!
ya me pongo a escribir.
Besos sin misterios

Mucha: Ya te conté en privado el honor de tamaña posibilidad, pero sobre todo el saber (desde el principio de los tiempos) que tu alma me acompaña.
Besos eternos

Juan: Bueno, se sabe de los beneficios emborrachados de gozo que traen las reconciliaciones.
Y sobre el enganche de Lucía y el de ustedes (en distintas dimensiones, claro), se lo atribuyo a esos encantadores misterios del Universo que habla sobre gustos y la ausencia de escritura.
Abrazo que acompañen en esa solitaria soledad

Extranjera: Para no ser extranjera en esta historia, vas a tener que sacrificarte y leer desde un principio. De todas maneras, y para que te quedes tranqui, te digo que hay momentos que ni yo mismo los entiendo.
Besos en el mismo idioma

Terapia de piso: Sí, salvo cuando uno tiene incorporada esas pilas de tan buena calidad.
Abrazo a 220

Naimad: ¿Te parece que quedaron calentitos? Menos mal entonces que hoy refrescó.
Y sobre los celulares lo único que te puedo decir es que...
(esperá que me están llamando...)
Abrazo con ringtone