lunes, 26 de enero de 2009

23. sueño de una noche de verano

Tuve un extraño sueño. Bah, en realidad no tenía nada de extraño, sólo que era muy vivo, muy intenso, muy real, muy…

Era de noche (creo) y yo no estaba haciendo nada en particular, cuando de pronto escucho que golpean la puerta de una manera familiar, aunque no lograba adivinar el autor, por lo que me apuré a abrir. Y ahí estaba ella, Lucía, vestida en plan de reconciliación.
Pasó como una tempestad pero con mejor ánimo y se sentó a mi lado, muy al lado, casi arriba mío, en el sillón.
—¿Por qué hiciste eso? —me preguntó con cara de nena mala y enojada.
—¿Qué cosa? —pregunté yo haciéndome el desentendido pero sabiendo hacía el lugar que apuntaba la afilada flecha.
—Sabés muy bien a qué me refiero. Lo de nombrar a ella, a tu amiga Valeria.
—Ya te lo expliqué… Bueno, en realidad se lo expliqué al conserje del hotel porque cuando te quise dar el motivo vos ya te habías ido volando en tu auto… ¡Y sin mí!
—¿Acaso querías que me quedara? ¿Qué te trajera de vuelta?
—No, pero por lo menos me hubieses alcanzado hasta la terminal de micros.
—¡No me hagas reír, nenito! ¿No ves que estoy enojada? —dijo intentando ponerse seria pero dejando escapar una sonrisa que me pareció hermosa.
—De verdad, no era nada serio. Lo que pasa es que unos minutos antes me había llamado desde el sur y estuvimos hablando y no sé… Habría que preguntarle a Freud, pero te aseguro que no era porque…
—¿Porque qué?
—Digo que no era porque pensara en ella… Y menos en ese momento tan…
—Sí, justamente en ese momento tan intenso, tan nuestro. Porque realmente merecés que te mate, o que no te vea más. Pero me gustás tanto y sos tan bueno haciendo…
—¿Haciendo…? —pregunté dejando caer mi inocencia a la vista de todos.
—Haciendo esto… —fue lo último que le escuché decir antes de que comenzara a atraparme entre sus redes y hacer lo que quisiera conmigo. Bueno, no puse mucha resistencia, salvo cuando fue necesario.

Y ahí estábamos nuevamente, después de una semana de silencios, llenando la habitación de gemidos, de movimientos, de idas y vueltas, de algún arañazo, de gotas de vida apagando la sed, de juegos prohibidos para menores, de goces y sombras.


Algo pasó. Más precisamente lo que pasó fue un camión de bomberos haciendo escuchar su sirena para anunciar que iba a apagar un incendio. Por lo menos el fuego de mi sueño lo apagó porque me desperté sobresaltado, y lo primero que hice fue levantarme y asomarme al balcón a seguir con la mirada cómo desaparecía a lo lejos el rojo camión mientras se seguía escuchando su grito de alarma. Noche oscura sobre una ciudad lejana. Me quedé un rato refrescándome después de un ardoroso sueño de una noche de verano. Calculé que todavía me quedaban unas horas de sueño y me volví a la cama. La sábana estaba en el suelo y Lucía se había agarrado mi almohada. Me quedé mirándola mientras dormía desnuda. Una obra de arte. Una misa inspiradora. Una invasora de sueños tan reales como la realidad soñada.

Me acosté a su lado intentando no despertarla… pero lo hice.
—¿Me traés un vaso de agua?
—No —le contesté mientras le daba un beso y la despertaba por completo.

12 comentarios:

Ana dijo...

Me ha encantado el final. Así, sin más :D
Un besito.

Gemma dijo...

Nene! No me digas esas cosas...no soy de aceroooooooooo!!!

jaja! Besos, tiernito.

Evan dijo...

Qué te dije yo???

Bueno fue un sueño, pero te vino bien despertarte y ver que ese sueño era realidad...

Un beso Gasp!

Cecilia dijo...

Me gustó el final!
Parece que Lucía y Gastón tienen una larga historia para escribir... juntos!

Beso.

RECOMENZAR dijo...

Guau me dejaste en silencio

Carlos dijo...

...realmente despertar fue el sueño.

Estuve a punto de maldecir a los bomberos jajaja!

Bien Gastón!

Juan dijo...

Al igual que Carlos, te imaginé tirandoles la mesa que está apostada en el balcón a los bomberos...
Encima que mi imaginación no es fluída... yo dije... NOOOO! Morpheus Condicinatus Interruptus! Eso era crueldad...

Ahora, entre nos... vos la rozaste o algo cuando te dormías para jorobarla porque seguro tenías insomnio...

Bueno, debo confesar ahora que te me has convertido en vicio! No puedo parar de entrar todos los días a leer tus posteos... quiero la saga de Gastón en libros...
no escribiste nada? No publicaste nada?

Espero mi novela no te decepcione, y que mis mensajes no te aburran.

Saludos nocturnos desde mi pueblo... mañana vuelvo a la Jungla de Cemento.

Michel dijo...

Un despertar feliz del sueño, como casi nunca pasa...

Saludos.

Naimad dijo...

Clap, Clap, Clap!!! Aplaudo de pie Gastón, como se homenajea a las grandes obras.

Abrazo (aunque pensándolo bien, vistasé primero)

Cecilia dijo...

Uy el dolor de cabeza debe ser fuerte porque no respondiste los comentarios!!!!

Te mando un container de besos que curen ese dolor!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gastón dijo...

Ana: Y a mi ni te cuento.
Besos al amanecer

Gemma: Conque seas real, humana, y de carne y hueso, estoy más que conforme.
Besos fuertes

Evan: Eso es lo que se llama "intuición femenina"
Besitos madrugadores
(¿mañana me despertás temprano?)

Cecilia: Nunca se sabe el final del cuento
(por suerte)
Besos escritos

Recomenzar: Tu silencio me dice tantas cosas lindas.
Besos despacitos

Carlos: Tal como decís, despertar fue un sueño... ¿o al revés?
Pero no me maldigas a los queridos bomberos con su oficio humanitario
(aunque esas sirenas a la madrugada...)
Abrazo despierto

Juan: Lamento tu nuevo vicio. Espero realmente que te recuperes.
Y sobre tu novela...
Ya esta semana la voy a leer tranquilo y te digo.
Gracias por la invitación lectora.
Abrazo y que no sea nada el regreso bahiense

Michel: Sin embargo me ha pasado...
Gracias por tu visita, te doy la bienvenida a mi vida a diario.
Abrazo

Naimad: Sentate, no seas exagerado.
Y recibí este abrazo de mi parte
(con las medias puestas)

Gastón dijo...

Cecilia: ¿Sabías que tus besos hacen el mismo efecto que el sobrecito de Bayaspirina efervescente?
Te devuelvo el container con todos estos besos nuevos, refrescantes, exclusivos.